En el solar de la casa, siempre había un gran árbol, bajo su frondoso follaje los niños fabricaban su columpio.
Con un lazo grueso se hacían los soportes, se colgaba de la rama y en la parte inferior a manera de silla se colgaba una rueda desechada del carro del padrino, o una tablita en caso de no haber rueda; Así vivían los niños, hoy abuelos, sus tardes de reposo.
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